El no contacto… ¿Por qué
no se dan a conocer abiertamente?
Colaboración de Alexis Astua, director de Enigma-tico.com
A continuación transcribo en su totalidad un valioso y espléndido artículo que llegó a mí de forma anónima vía email. Como comentario he de agregar que, aunque pequeño en extensión, emula los patrones e implicaciones que hemos venido explicando y difundiendo a través de actividades y medios sobre el llamado "contacto" con inteligencias superiores, sean estas humanas o no. Ante las múltiples afirmaciones de su presencia, la pregunta lógica es ¿por qué no bajan de una vez y se dan a conocer?... Desde 1947, miles de personas en todo el mundo contemplan las evoluciones de extraños artefactos de características técnicas revolucionarias que, lejos de ocultarse, se exhiben ante las multitudes cada día con mayor audacia. ¿Se trata de un vasto plan educativo a largo plazo, con el ánimo de ir habituando. lenta pero eficazmente a la población en cuanto a la constante presencia extraterrestre?...Con este método de montar un perenne espectáculo en los cielos, en medio siglo habrán domesticado la recalcitrante mente humana, que acabará aceptándolos como un fenómeno de rutina. Milagros del precontacto indirecto, que equivale a una impresionante campaña de relaciones públicas en orden a crear una seductora imagen interplanetaria.
Las generaciones venideras tal vez encuentren explicaciones a tantos desalentadores interrogantes sobre la normativa del canje de embajadores entre planetas. Por nuestra parte, hemos de contentarnos con ejercitar la imaginación controlada y recomponer el imposible rompecabezas en base a un ingente montón de datos aislados. Se reportan unas cien observaciones al día, pero como sale a la luz un exiguo diez por ciento de los casos, quiere decir que se producen más de treinta mil incidentes en el mes, y millares de fotografías, captaciones de radar, aterrizajes, paseos de humanoides y monstruos antiestéticos, huellas y residuos en el terreno, agresiones, raptos de personas, «contactados» y el cuento de nunca acabar. Un espionaje bien planeado, que se concentra preferentemente en determinadas áreas neurálgicas: embalses de agua potable, instalaciones atómicas, bases militares, grandes factorías, centrales eléctricas, torres de microondas, nudos de comunicaciones y otras. Como ha comentado Aimé Michel, la ausencia del contacto es uno de los elementos del magno «festival del absurdo» extraterrestre, y el problema número uno que nos plantea el fenómeno. ¿Por qué no se manifiestan?, clama la opinión pública. Al estudiar una batería de eventuales respuestas, es preciso recordar que quizás no obedezcan a un solo motivo sino a muchos, como corresponde a la pasmosa complejidad del problema del no-contacto. Algunas Posibles Respuestas La situación y desarrollo evolutivo de un sistema no pueden ser alterados por agentes externos al mismo, a fin de que los miembros de este colectivo asuman la responsabilidad de adoptar decisiones autónomas, de ejercer el derecho a crear su propio destino sin interferencias exógenas. Según este principio de no-intervención, ninguna humanidad planetaria está autorizada a perturbar el curso histórico de otra, a excepción de los centros decisorios encargados por la legislación del universo observable, de su supervisión, dirección y control. Su equivalencia a escala unitaria es la sagrada preservación del libre albedrío individual, ya que la realidad podría ser un conjunto de radical y absoluta autodeterminación en todos sus múltiples niveles. Hay quienes opinan que el no-contacto es sólo transitorio; algo así como una medida precautoria o cuarentena.
Pudiera ser también que no bajen para no enfermar pues no son inmunes a los gérmenes y dolencias terrestres. O bien porque no soportan nuestro medio. Hay otra «atmósfera» psíquica o radio-biológica, que tampoco resisten, según algunos «contactados». Son gente normal, incapaz de convivir en un ambiente de odio y miseria ética tan degradado como el terrestre. Se sienten desgraciados en mitad de un océano de pensamientos y vibraciones «densos» y de baja estofa. Si tienen un nivel tan alto y tan desarrollado de inteligencia, puede ser que no les causemos ninguna gracia. Exponerse a nuestro rudimentario sentido del humor, perturbaría gravemente sus circuitos anímicos. Sólo este importante motivo sería ya una explicación para el no-contacto. Somos muy primitivos
El contacto aguarda, como mínimo, a que organicemos un gobierno mundial respaldado fehacientemente por la voluntad popular, capaz de designar interlocutores acreditados y de promulgar disposiciones legales que regulen pacíficas y constructivas relaciones interplanetarias. Tal vez sólo les mueva el deseo de aprender y una aséptica curiosidad científica. Nos analizan fascinados, y con sus métodos prodigiosos de observación a distancia, no necesitan conexiones personales. Están investigando cuidadosamente toda la estructura terrestre y buscan un buen índice de fiabilidad en los resultados. Para ello, un principio generalmente aceptado de metodología científica aconseja reducir al mínimo la influencia de los instrumentos de examen en el sistema observado, máxime si sus componentes están dotados de inteligencia, pues ya se sabe que la gente modifica su comportamiento normal cuando se siente observada. Suspensión transitoria del contacto La «Rand Corporation» formuló una serie de recomendaciones para los astronautas de la NASA en su prevista exploración de planetas cercanos, y son todas ellas un lúcido manual de prudencia interplanetaria que Otto Binder resume así:
Las operaciones descritas, que requerirán varias incursiones, puede ser necesario mantenerlas durante un largo período de años o incluso de varias décadas, y siempre con un completo sigilo sobre la existencia de las aeronaves oriundas de la Tierra. Por lo que se ve, una explícita antología de procedimientos de no-contacto es detalladamente aconsejada por la Rand, «el mayor embalse de energía cerebral al servicio de cualquier gobierno». Contacto secreto Se ha especulado sobre una «Cosmic Connection», el eventual acercamiento de los ufonautas a la «élite» que detenta el poder decisorio, cuidándose bien ambas partes de que negociaciones tan explosivas no trasciendan a la opinión pública. Cabe considerar dos variantes distintas de semejante hipótesis:
El segundo método de comunicación oculta, al margen de las multitudes, consistiría en un «tête a tête» (o mente a mente) entre los humanoides y los más encumbrados dirigentes de Estados Unidos, China y Rusia. Ha corrido mucha tinta sobre alguna suerte de conversaciones confidenciales entre las superpotencias y la Confederación de Planetas, en orden a concertar un pacto de concesiones y ventajas bilaterales, cuya primera y más cínica cláusula acordaría la perpetuación del no-contacto abierto y público. Según Otto Binder: «Es posible que los responsables políticos de los dos grandes bloques hayan tenido encuentros secretos con los alienígenas. Ambos sistemas de autoridad estarían solventando ahora, a dúo, el intrincado problema de cómo presentamos a nuestros hermanos del cosmos, sin pulverizar irremisiblemente la economía mundial, nuestros conceptos filosóficos, la tranquilidad popular y nuestro modo de vida». Contacto privado En esta categoría incluimos a los polémicos «contactados», que afirman recibir datos descriptivos de la realidad, proporcionados por agentes no convencionales que se valen de una amplia gama de métodos de comunicación: encuentros persona-a-persona, con figuras antropomórficas que descienden de un ovni, con entidades súbitamente materializadas delante del testigo, por telepatía, a través de un «médium» en estado de trance, por escritura automática, en forma de escritos anónimos recibidos por correo, etcétera. Se trata de un prototipo de contacto aislado, unipersonal y altamente selectivo, ya que los testigos son cuidadosamente elegidos por ciertas cualidades específicas apropiadas para el desempeño de la extraña misión que se les encomienda, abundando entre ellos los inadaptados y oligofrénicos, gente inestable y toda suerte de personalidades inestables y de ovejas negras. Los «hombres-contacto» han florecido en gran escala desde la década de los años cincuenta, cuando abrió brecha el muy discutido (casi como todos ellos) George Adamski. Su número es mucho mayor de lo que se cree: los investigadores Don Elkins y Carla Rueckert han estudiado más de dos mil casos, el francés Jean-Pierre Troadec doscientos setenta y la Universarium Foundation de Portland (Oregón) insinúa que la nómina mundial asciende a doce mil. El volumen de información transvasada vía «contactados» es verdaderamente inmenso; calculamos que se han publicado más de doscientas mil páginas -la mayoría de ellas en lengua inglesa- sobre los temas más variados: Dios, la naturaleza del universo, las leyes naturales que rigen el cosmos, el comportamiento moral, la historia de la Creación y del planeta Tierra, la vida de Jesús, los rasgos de las civilizaciones en otros astros y niveles de existencia, el catastrofismo que nos espera y otras muchas cuestiones científicas que van desde la astrofísica a la estructura económica y la sociología; millones de palabras supuestamente reveladas que constituyen un masivo depósito de información, tal vez de insospechado valor, a la espera de que a la ciencia oficial se le ocurra someterlo a un metódico análisis. El «contactismo» no es más que una técnica, de lo más sutil y refinada, para comunicar nuevos conceptos, heterodoxos y subversivos para el status quo, de tal modo que sólo los capten los que son aptos para utilizarlos constructivamente y, al mismo tiempo, que el hombre de la calle saque la opinión de que se trata de los insensatos, un puñado de inofensivos desequilibrados. Es una sutil estratagema para insuflar la verdad a los pocos que se la merecen, sin efectos colaterales que trastornen a los que no se interesen por ella. Aunque, a la larga, el resultado acumulativo sobre el colectivo humano de los millares de contactados puede ser considerable y hacer las veces de una lenta separación para culminar finalmente en el contacto abierto. La pareja formada por Don Elkins y Carla Rueckert ha elaborado una brillante monografía sobre los «contactados», publicada bajo el título de: «Secrets of the UFO», que de paso es uno de los estudios más exahustivos, interesantes y reveladores de toda la literatura ufológica. Autor: desconocido
Colaboración de Alexis Astua |