Entrevista con el militar Sócrates Monteiro

Por Ademar Gevaerd, editor de la revista brasileña UFO Este último domingo de octubre, día 25, la Revista UFO entrevistó con exclusividad al ex-ministro de la Aeronáutica del gobierno de Fernando Collor, en el periodo de 1990-1992, el teniente-brigadier Sócrates de la Costa Monteiro. La entrevista tuvo lugar en su residencia en Río de Janeiro y fue conducida por el editor Ademar. J. Gevaerd, por el co-editor Marco Antonio Petit y por los consultores Francisco Pires de Campos, de Barueri, y Arthur Ferreira Neto. Fueron más de dos horas de conversación muy interesante y provechosa, donde el militar tuvo ánimo para hablar sobre Ufología, como algunos otros oficiales que también ya prestaron testimonio a la Revista UFO . Monteiro estuvo en la reserva de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) hace años, pero aún mantiene vínculos con militares activos de varios sectores brasileños. Tiene memoria lúcida y recuerda bien cómo lidió el país con la cuestión ovni durante el tiempo en que estuvo activo en la milicia. Como otros ministros, antes y tras él, también tuvo acceso a informaciones sobre la manifestación de otras especies cósmicas en Brasil. Fue piloto de varias aeronaves, inclusive de caza, en las que tiene más de 5 mil horas de vuelo.
El militar fue comandante del I Centro Integrado de Defensa Aérea y Control de Tráfico Aéreo (Cindacta), en Brasilia, donde estuvo al frente del registro de incidentes ufológicos en todo el país, en especial en el área del Distrito Federal y Región Sudeste. Reveló que las observaciones de objetos voladores no identificados eran constantes en las pantallas de radar del órgano, bien antes de él asumir su mando, y que todos los casos fueron anotados meticulosamente, siendo algunos investigados por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB). En aquella ocasión aún no se empleaba el término Tráfego Hotel para designar ovnis. Sócrates Monteiro describió una situación en que la estación de radar del Cindacta en el Gama (DF) fue sobrevolada a baja altitud por un objeto discoidal de grandes proporciones, y que sus hombres, sin saber lo que hacer, abrieron fuego contra en el intruso. Al saber de eso, Monteiro les dio órdenes expresas para interrumpir el tiroteo de inmediato. “Ellos tienen una tecnología más avanzada que la nuestra y no sabemos cómo reaccionarán a nuestra acción”, dijo refiriéndose a los tripulantes del vehículo, informando que ésta era la doctrina adoptada en la época, o sea, no agredir para no sufrir las consecuencias. El entrevistado también fue comandante del IV Mando Aéreo Regional (COMAR), en São Paulo, órgano que controla el espacio aéreo de la Región Sudeste, durante la famosa Noche Oficial de los Ovnis en el Brasil, el 19 de mayo de 1986, cuando el área quedó inundada con la aparición de más de 20 esferas voladoras con diámetro superior a los 100 metros cada una, que fueron perseguidas por siete cazas F-5 y Mirage de la FAB, enviados de las bases aéreas de Santa Cruz (RJ) y Anápolis (GO). Este es uno de los casos ufológicos más importantes del país, que contó con la participación del entonces presidente de la Embraer Ozires Silva, a bordo de un avión Xingu que iba de Brasilia para San José de Campos. Ozires tuvo un avistamento de los objetos y llegó a perseguirlos sobre el Estado de São Paulo. El entonces ministro de la Aeronáutica, brigadier Octavio Moreira Lim, fue a la televisión al día siguiente, en red nacional, para admitir la “invasión” del espacio aéreo brasileño por ovnis. Ambos, Ozires y Moreira Lima, son amigos de Monteiro y el primero le confió detalles de su avistamiento. Ozires está en este instante siendo contactado por el equipo de la Revista UFO, para nuevas aclaraciones.
Como se sabe, el gobierno acaba de liberar un documento importantísimo sobre la Noche Oficial de los Ovnis en el Brasil, en el cual admite que los objetos observados eran “sólidos y reflejan cierta forma de inteligencia”, además de realizar maniobras asombrosas. El documento puede verse aquí: http://www.ufo.com.br/documento s/night/ Con esta liberación, el asunto céntrico de la entrevista, naturalmente, fue el hecho del 19 de mayo de 1986, que confirmó Monteiro de diversas formas, inclusive con detalles hasta entonces desconocidos. A él se atribuyen algunas contundentes declaraciones sobre el incidente, prestadas en la época. Por ejemplo, el militar habría dicho que “hace muchos años esos casos vienen siendo registrados por la Aeronáutica” y que los ovnis “pasaron de 250 a 1.500 km/h en fracciones de segundo”. Monteiro también habría dicho: “La FAB filmó todo el evento en videotapes”. Estos acontecimientos son ahora complementados por él. Refiriéndose siempre al término anomalías electrónicas, “en la falta de una explicación mejor para lo que eran aquellos objetos”, según Monteiro. El entrevistado dijo que la velocidad de los ovnis era realmente estremecedora y que los cazas conseguían aproximarse a ellos sólo por algunos instantes, ya que enseguida los artefactos se disparaban a gran velocidad. “No había cómo aproximarse a ellos y por eso acabamos abandonando las búsquedas, que duraron muchas horas en aquella madrugada”. Hay referencias que los ovnis alcanzaron la velocidad de Mach 15, o sea, 15 veces la velocidad sonido. Monteiro dijo que era posible, aunque los instrumentos hubieran llegado a medir sólo 3.500 km/h, “pues tras eso pueden haber sufrido distorsiones naturales de lectura”. En cuanto a que la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) grabó los hechos en videotapes, dijo que, en la verdad, el órgano – en especial el Cindacta – siempre anotaba lo que ocurría en las pantallas de radar, y que todo aquello fue registrado en grabaciones apropiadas hechas a partir de aquellos instrumentos, aunque agregó que cada 30 días las cintas son borradas y reutilizadas.
Monteiro fue cauteloso todo el tiempo. Inicialmente cerrado y después cediendo a la presión de los entrevistadores; dejando claro que, así como otros militares graduados del país, también él tiene nítida noción de que estamos siendo visitados por otras especies cósmicas. Aunque al principio se haya referido a los ovnis como anomalías electrónicas, al tiempo fue hablando de “ellos” para designar a sus tripulantes y naves, para efectivamente describir lo que eran sus vehículos, mencionando también su tecnología. Igualmente citó, de forma abierta, a las inteligencias que hay detrás del fenómeno, dando la clara idea de que estamos frente a civilizaciones superiores. Esta fue la afirmación más contundente, que dio al final de la entrevista, cuando volvió a referirse al caso en que sus hombres tiraban a un disco volador en el Gama, y que él tuvo que intervenir inmediatamente pues “la reacción de ellos podría ser trágica para nosotros”. Para eso, usó como analogía el Caso Mantell, ocurrido en los Estados Unidos en 1948, en que un piloto encontró la muerte y su avión fue destrozado después de una persecución a un ovni. “Por eso cuando los cazas perseguían tales anomalías electrónicaslo hacían con cautela”. Ya al final de la conversación, cuando estaba más en confianza con los entrevistadores, se refería a la tales anomalías casi prácticamente riendo de su propia interpretación del fenómeno y admitiendo que sólo usaba la expresión “por no tener un ovni en las manos para poder decir exactamente lo que son”.
Finalmente,, el teniente-brigadier Monteiro, es un hombre más del medio militar brasileño, que reconoce la seria misión de los ufólogos de la Revista UFO y apoya la campaña UFOs: Libertad de Información Ya, conducida por la Comisión Brasileña de Ufólogos (CBU) a través de la publicación. Él, como sus compañeros anteriormente entrevistados, entre ellos el brigadier José Carlos Pereira y los coroneles Uyrangê Hollanda y Antonio Celente Videira, admiten la seriedad de la manifestación ufológica y la necesidad de tratarla de forma transparente. Declaró: “Los archivos deben ser abiertos y ustedes deben continuar su acción junto al gobierno, para garantizar que eso ocurra”.
El contenido integral de la entrevista será publicado en breve por la Revista UFO. Autores: A. J. Gevaerd (editor), Marco A. Petit (co-editor), Francisco Campos y Arthur Ferreira Neto. Paulo R. Poian. |