Analizan el suelo marciano

Junio 2008

 

Crédito: NASA- JPL-Caltech- Universidad de Arizona- Max Planck Institute

 

 

El suelo marciano contiene ingredientes para desarrollar alguna forma de vida

Agencia EFE - 27 Junio 2008

 

Washington, 26 jun (EFE).- Las muestras de suelo marciano analizadas por la sonda Phoenix contienen ingredientes para desarrollar alguna forma de vida, dijeron hoy científicos encargados de la misión.

 

Esas muestras analizadas por Phoenix, que también confirmó la presencia de hielo en el suelo marciano, son mucho más alcalinas de lo que se creía, señalaron los científicos en una conferencia de prensa telefónica desde Tucson, Arizona.

 

El análisis de las muestras realizado por el laboratorio químico de la nave también determinó la presencia de magnesio, sodio, potasio y otros elementos, agregaron.

 

"Hemos encontrado básicamente lo que parecen ser los requisitos, los nutrientes, para apoyar vida, pasada o presente" en Marte, manifestó Sam Kounaves, uno de los científicos.

 

"Estamos asombrados por los datos que hemos recibido. Es el tipo de suelo que uno podría encontrar en el patio de casa, muy alcalino. Se podrían plantar espárragos en él", afirmó. "No hay nada en él que pudiera excluir la posibilidad de vida. Más bien, parecer ser muy amistoso", agregó.

 

No obstante, Kounaves advirtió que se necesitarán análisis de otras muestras para determinar exactamente si existen todos los elementos necesarios.

 

"Hay todavía muchos interrogantes sin respuesta acerca de la verdadera composición del suelo marciano", indicó David Paige, científico de la Universidad de California.

 

Pero, aparte de la existencia de agua, la nave hasta ahora no ha constatado la presencia de carbono, el otro elemento crucial para el desarrollo de algún tipo de vida como la conocemos en la Tierra.

 

La nave de la NASA descendió en las cercanías del polo norte marciano el pasado 25 de mayo luego de un viaje de 10 meses hacia el planeta.

 

El objetivo principal de su misión es establecer si en su pasado remoto el planeta albergó, además de agua, elementos orgánicos que pudieron dar origen a un tipo de vida.

 

 

 

El horno de la sonda Phoenix

ADN España – 28 Junio 2008

 

Al fin la pala robótica de la Phoenix ha conseguido introducir una muestra de arena marciana en un diminuto horno, donde será vaporizada para averiguar los elementos químicos que la componen.

 

"Tenemos el horno lleno", afirma orgulloso Bill Boynton, científico de la Universidad de Arizona en Tucson que es el máximo responsable del analizador.

 

Para llenarlo se había pensado en utilizar una técnica probada a principios de semana, consistente en espolvorear la arena en el aire y sobre la boca del horno, en lugar de depositarla sin más en su entrada como se había hecho la semana pasada.

 

Sin embargo, parece que no ha sido necesario, el efecto acumulado de varias sesiones de vibración aplicadas a los terrones de arena los días 6, 8 y 9 de junio, junto con el paso de algunos días, ha terminado por descompactarlo.

 

Durante las próximas horas los científicos no estarán atentos sólo a los hornos de la Phoenix. El brazo robótico espolvoreará arena sobre el Microscopio Óptico de la nave para poder examinar con detalle su forma, y las cámaras de alta resolución continuarán enviando imágenes de los alrededores.

 

 

IMÁGENES

 

 

TEGA es un analizador que calienta el material y estudia los gases desprendidos.

Vista del calorímetro sin la cubierta.

Crédito: NASA- JPL-Caltech- Universidad de Arizona- Max Planck Institute

 

 

Imagen del instrumento TEGA (Thermal Evolved Gas Analyze).

 A la izquierda (bajo una cubierta en forma de tejado a dos vertientes) se halla el calorímetro de barrido diferencial,

 formado por 8 hornos donde se introducen las muestras por unas pequeñas tolvas (ahora cubiertas).

A la derecha (caja cuadrada) está el espectrómetro de masas.

 El conducto amarillo se encarga de transportar los materiales volátiles de los calorímetros al espectrómetro.

 Crédito: NASA/JPL-Caltech/UA – Fuente: Adonis, Foro Sondas Espaciales

 

 

La muestra de suelo se introdujo en el horno número 4.

Cada cuenco del TEGA está equipado con un mecanismo de molinillo que hace vibrar la tapa para ayudar a que

 entren las pequeñas partículas.

Cada uno de estos hornos será de un solo uso y en total servirán para analizar ocho muestras distintas de hielo y suelo.

La cantidad típica de muestra a analizar en cada horno será de unos 0.030 ml.

Crédito: NASA- JPL-Caltech- Universidad de Arizona – Fuentes: Astroseti y Sondas Espaciales (Adonis).

 

 

Fuente: Sondas Espaciales

 

 

Imagen de partículas de suelo marciano tomada por el microscopio de la Phoenix - NASA

 

 

 

 

Phoenix tiene un horno lleno

Por Ángela Posada-Swafford - Revista Muy Interesante

 

“¡Tenemos un horno lleno!” exclamó Bill Boynton, uno de los investigadores del equipo que maneja al robot Phoenix cerca del polo norte de Marte. “Sólo tomó 10 segundos llenarlo. La tierra estaba esponjosa, fácil de mover”.


Las cosas en Marte se hacen con calma: el brazo robotizado necesitó 12 días para calentarse, desperezarse, estirar los músculos y meter la pala recogedora en el regolito marciano, una capa de roca desmenuzada y fragmentos minerales que forman una suerte de protosuelo. El paso siguiente fue verter la palada en el horno número 4 del instrumento TEGA, el analizador térmico de gases. El TEGA está equipado con 8 minihornos con un diámetro interior similar al de una mina de lápiz. Parece algo de juguete. La boca de los hornitos tiene una tapadera para que no se obstruya con trozos más gruesos de tierra, y cada uno tiene un mecanismo vibrador que ayudar a que el polvo baje hasta el fondo.

 

Pero es más fácil decirlo que hacerlo: durante tres días sólo fue posible meter dentro del hornito unas cuantas partículas del suelo marciano. Por alguna razón esa tierra forma grumos que se pegan entre sí.


“Hay algo muy poco usual en este regolito”, dice Peter Smith, el investigador principal de la misión. “Después de todo, nos encontramos en un lugar de Marte donde no habíamos estado nunca. Estamos interesados en averiguar qué tipo de actividad mineral y química ha hecho que las partículas de tierra se adhieran y formen grumos”.


Ahora, el horno 4 tiene que encenderse y calentar el polvo hasta casi tostarlo, porque es cuando emergerán los ingredientes volátiles que pueda haber en la muestra, como vapor de agua.


“El miedo es permanente”, comenta Heather Enos, directora del equipo TEGA. “Uno vive con las manos húmedas. No se imagina cuántas canas he echado por estos hornos. La misión entera. Recuerde que esta es mi segunda oportunidad. Nuestro primer TEGA murió con el estrellón de la sonda anterior. Y en este negocio no hay muchas segundas oportunidades”.

El objetivo de TEGA es calentar distintas muestras de tierra marciana a diferentes temperaturas, para después husmear y clasificar todos los gases posibles. Es como probar con la nariz el sabor de una bouillabaisse que hierve en la cazuela ¿Está bien de ajo, le falta sal?


“Los organismos pasan por un proceso de descomposición”, dice Enos. “Uno de los componentes principales que dejan tras de sí son los carbonatos. Si pidiéramos detectar carbonatos en la tierra, eso nos daría una indicación de que en esa muestra hubo seres vivos”.


Leer estas sutiles huellas que llegan desde la superficie marciana en forma de un diagrama de picos digitales no es nada sencillo. Un ligerísimo cambio en el diagrama y los números podrían revelar lo que están buscando.


“Todo se reduce a saber hornear”.

 

 

Informa: Ana Luisa Cid