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Ovni al norte de la ciudad
14 Febrero 2004
El
14 de febrero se festeja en México el Día de la Amistad y además es una fecha
especial para los observadores del cielo, ya que desde el año 2000 se han
registrado importantes avistamientos. Por
lo anterior, Salvador Guerrero y una servidora planeamos reunirnos en mi
domicilio, para realizar una vigilancia del cielo y celebrar el Día de San
Valentín. Aproximadamente
a las 6 de tarde llegó mi amigo y nos subimos a la azotea, con mi esposo y mi
hijo Gerardo. Organizamos
el pequeño equipo de trabajo de la siguiente manera: Salvador vigilando hacia
el oriente (Cerro del Chiquihuite), mi hijo hacia
el sur, mi esposo al cenit y al norte, y yo al poniente. De esta manera se
cubría la observación de la bóveda celeste. Casi
al iniciar nuestra labor Salvador advirtió un objeto que pasó muy rápido por
las antenas del Chiquihuite, no fue posible
grabarlo por la gran velocidad que presentó. Media
hora después me percaté de una figura que parecía un punto negro a la
distancia, estático en el cielo. Inicialmente pensé que podía ser un
helicóptero pero cuando lo analicé con los binoculares empecé a sospechar que
no era algo común, así que le avisé a los demás y preparé la cámara de video.
Pude suponer muchas cosas, pero la realidad superó mis expectativas, ya que
el objeto realizó evoluciones difíciles de explicar. La
primera sorpresa fue cuando absorbió, en pleno vuelo, a un elemento de menor
tamaño, el cual se acercó a la estructura y fue capturado rápidamente. Esto
nos causó exaltación, sinceramente no sabía ni qué decir.
Posteriormente
el objeto se fragmentó en dos partes, como separando la cabeza del cuerpo,
suponiendo que se tratara de alguna entidad biológica. Después la parte
inferior hizo movimientos de vaivén y expulsó algo que parecía provenir de su
interior. Sería aventurado asegurar que era el mismo elemento absorbido
anteriormente, la realidad es que desconozco este proceso y es la primera vez
que soy testigo de algo así.
El
avistamiento tuvo una duración aproximada de media hora, tiempo suficiente
para darnos cuenta que estábamos observando un hecho inexplicable, por lo
menos para nosotros. En todo caso se trataría de un animal muy grande, pero
¿qué especie tiene la capacidad de fragmentarse en el aire y volverse a unir?
En
los fotogramas se nota el cambio de tonalidad del cielo, el sol ya se había
ocultado y empezaba el crepúsculo. Finalmente el extraño objeto se dirigió al
cerro, perdiéndose rápidamente en el poblado. Afortunadamente
este suceso fue reportado por otras personas, entre ellas, un señor que vive
a pocos minutos de mi domicilio, llamado Carlos Rodríguez. Él tuvo a bien
comunicarse conmigo y describir cómo lo avistó desde la colonia Progreso
Nacional. Me
explicó que había subido a la azotea de su casa para secar algunas piezas
artesanales que estaba pintando, cuando observó lo que describí
anteriormente. Creo que el señor Rodríguez estaba más cerca que nosotros porque
menciona que era un objeto enorme y refiere que la parte de abajo
“serpenteaba como cola de pescado”. Tal fue la impresión que él y su familia recibieron que no pudieron conciliar el sueño esa noche,
según su propio testimonio. A
raíz del avistamiento Carlos Rodríguez se compró una cámara de video y esperó
pacientemente a que el ovni regresara a la zona. Su constancia dio frutos el
día 21 de marzo de 2004. Ambos
videos los he presentado en programas de televisión, compartiendo con el
público nuestra experiencia. ¿Existirán animales voladores no clasificados por la
ciencia? ¿Los ovnis pueden cambiar su morfología? ¿Es un error de apreciación y observamos algo común? Ignoro las respuestas, sólo sé que esa tarde del 14
de febrero es inolvidable para nosotros. Atte. Profra. Ana
Luisa Cid |
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