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Distancia del poste |
Radiación en Roentgen/h |
Comentario |
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0 mt |
3.5 |
Con
fluctuaciones de +/- 0.3 |
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1 mt |
3.2 |
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1.5 mt |
3.0 |
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2.0 mt |
3.0 |
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3.0 mt |
3.3 |
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3.9 mt |
3.9 |
Más allá de esta distancia, decae el potencial radioactivo |
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4.5 mt |
1.8 |
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Basándonos en
estos antecedentes, e interpretando esto bajo el hecho de que la radiación
ambiental que le correspondía a Mérida (de acuerdo a un monitoreo diario que
nosotros hacemos) durante ese día fue de 13.7 microRoentgen
por hora, podemos concluir que en el lugar del avistamiento ha quedado una
alta cantidad de radiaciones de diferentes tipos. En el poste y en un punto
situado exactamente a 3.9 mts en dirección Sur
respecto al eje magnético local, es donde la energía de altas frecuencias es
más alta, mucho más alta que la media ambiental, y es más alta en una
proporción de 273,722.6 respecto a lo normal. Un microRoentgen es un millón de
veces más pequeño que un Roentgen. Más existe un dato extraño, pues nuestros
dosímetros portátiles indican que no es radiación ionizante al tejido humano,
pues el índice de radioactividad nociva es sólo de 0.036 miliRemes por hora, lo cual es justamente la radiactividad que se esperaría en un
lugar normal cualesquiera. Esto nos arroja hacia la conclusión de que la radioactividad
tan enormemente observada en ese lugar es origen no de fuentes conocidas,
siendo quizás su origen algún tipo de fluctuación de la estructura cuántica
residual en ese lugar. No es por lo tanto radiación dañina para los humanos,
pues ese nivel desde hace ya muchos meses hubiera generado profundos estragos
en los habitantes de esa área, pero si el la prueba de que algún extraño tipo
de actividad se suscitó allí. Aún así conlleva a la posibilidad de que esa
anomalía persiste por ser una especie de vórtice cuántico como el descrito
por el modelo de Puente Einstein-Rosen-Podolsky mejor conocido
como “puerta dimensional”.
Prueba nº 2-B.- Por medio de utilizar dos medidores de intensidad de
campos eléctricos y magnéticos de ultrabaja
frecuencia, obtuvimos los siguientes registros:
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Distancia del poste |
Energía en miliGauss |
Cometarios |
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0 mt |
4.2 |
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1 mt |
4.2 |
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1.5 mt |
3.8 |
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2.0 mt |
3.4 |
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3.0 mt |
2 |
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3.9 mt |
8.9 |
Es un máximo anómalo, esto en un punto hacia el Sur exacto sobre la línea magnética local |
El
promedio de energía electromagnética en un entorno ambiental normal es de 0 a
2.5 miliGauss. Una exposición continua a un campo
de la intensidad ahí observada es en realidad muy nocivo para un humano, pues
alteraría sus patrones electroquímicos fisiológicos y por lo tanto su salud
en general. No se recomienda una exposición de más de dos horas a ese campo.
Prueba nº 2-C.- Por medio de utilizar un medidor de intensidad de
flujos eléctricos ondulatorios de baja intensidad, obtuvimos los siguientes
registros:
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Distancia del poste |
Corriente en Volts |
Comentarios |
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0 mt |
0.029 |
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1 mt |
0.02 |
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1.5 mt |
0.2 |
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2.0 mt |
0.08 |
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3.0 mt |
0.1 |
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3.9 mt |
0.422 |
Es un máximo anómalo, esto en un punto hacia el Sur exacto sobre la línea magnética local |
Esta
medida se tomo clavando en el suelo las terminales del sensor,
notando que en algunos puntos se eleva mucho por sobre el promedio normal de
0.018 volts.
Datos aún sin procesar.
Los registros y experimentos a continuación descritos
presentan acciones realizadas las cuales aún no han sido pertinentemente
analizadas y que están en proceso de serlo.
1.- Se hizo un registro visual
electrónico utilizando una cámara de video JVS en cartucho de tipo VHS-C con
un controlador de velocidad de exposición de cuadros por segundo. Se hicieron
tomas del lugar con escasa luminosidad y con incremento de sensibilidad a la
luz de igual duración (3 minutos cada toma fija). Cada toma se registró con
velocidades de 60, 100, 200, 500, 1000, 2000, 4000 y 8000 cuadros por
segundo. Se espera apreciar por medio del análisis digital de este material
algún tipo de evidencia de campos lumínicos o radiaciones de alta frecuencia.
2-
Se hizo una grabación de video con el equipo mencionado arriba en el punto 1,
pero acoplándole un sensor infrarrojo de altísima
sensibilidad para visión total nocturna, con el objetivo de apreciar
cualquier actividad anómala en el espectro infrarrojo.
Conclusiones:
En virtud de los hallazgos hasta el momento obtenidos, me
atrevo a afirmar que en ese lugar ocurrió en efecto un acontecimiento no
explicable naturalmente y que ajusta a las evidencias físicas presentes en un
contacto extraterrestre de tipo Tres, durante el cual el o los testigos
establece algún tipo de cercanía o interacción física estrecha con un Objeto
Volador No Identificado o con una Entidad Biológica Extraterrestre. Además el
medio a través del cual el ser se manifestó en ese lugar a generado una anomalía
aún activa en estos momentos. La naturaleza de esa anomalía se corresponde el
tipo de dinámica energética asociable a una fuente de materia cuántica
descrita por los actuales modelos cosmogónicos como Materia Obscura. Algunos teóricos han vinculado a este tipo de
exótica materia con el Bioplasma
u Orgones.
Recomendamos en primera instancia una observación continua de ese lugar ante
cualquier posterior manifestación inusual y que esté vinculada con el
fenómeno OVNI.
Nota.- Se anexa información respecto a este tipo de
energía.
Atte.
Jorge Guerrero de la Torre
·
Lic. en Física y astrónomo, Universidad de Sonora, Méx.
·
Master en Parapsicología, Open University of Advances Sciences, Florida,
EUA.
·
Investigador de la Facultad Libre de Altos Estudios Paracientíficos, Barcelona, España
·
Miembro de la Comunidad Investigadora del Mayab
“PLEYADES”, Yuc., Méx.
·
Director del Centro de Investigación y Experimentación en Paraciencias
Anexo:
Materia obscura en nuestro entorno y su posible
relación directa con el bioplasma:
Uno de los
primeros en definir este tipo de materia en occidente fue Paracelso,
en el siglo XVI, comparándolo a una bola de fuego circundante a los seres
vivos.
En el
siglo XVIII, el místico Emanuel Swedenborg
lo describió como una "esfera espiritual".
A mediados
del siglo XIX Franz Anton
Mesmer realizó estudios más exactos que lo llevaron
a proponer su teoría del magnetismo animal, una fuerza electromagnética que
puede ser transmitida de un ser a otro y que tiene poderes de curación.
En 1845,
el barón Karl von Reichenbach, un químico alemán, registró las reacciones
de diversos sujetos ubicados en habitaciones oscuras: éstos vieron llamaradas
de energía que emanaban de las extremidades humanas y animales, así como de
las plantas y ciertos cristales. Las llamas chispeaban y despedían luces
multicolores: rojo, naranja, verde y violeta.
El Doctor
Walter J. Kilner, miembro del Colegio Real de
Médicos y encargado del área de electroterapia en un hospital londinense,
publicó en 1912 el resultado de las experiencias realizadas durante cuatro
años en diversos hospitales para demostrar la existencia de un campo de
energía que rodea a los seres vivos (llamada genéricamente “Aura”). Él
descubrió que el aura humana es visible bajo la luz ultravioleta. La
describió como una nube sutil que rodea todo el cuerpo, con capas
perfectamente distinguibles entre sí. En su libro "La atmósfera
humana" explica como es posible ver el aura a través de una especie de
vitrina, la cual está llena de una solución alcoholizada, la diacinina, que es sensible a los rayos ultravioleta, y
que es capaz de exaltar la sensibilidad retiniana. Mediante este sistema sólo
puede verse un halo de color azul grisáceo que sigue el contorno del cuerpo
hasta una distancia de 60 cm. fuera de él. Él encontró que el fenómeno
variaba con la edad, el sexo, las facultades mentales y el estado de salud
del sujeto. Kilner aseguraba que el aura humana
podía ser considerada como un fenómeno tan objetivo y preciso que adaptó a la
visualización del aura un método de diagnostico clínico.
El Dr. Wilhelm Reich a principios del
siglo XX estudió esta energía bioplásmica del aura humana, energía a la que denominó
“orgánica”, constituida por corpúsculos energéticos fluídicos
llamados orgones. Él descubrió la relación entre
las alteraciones en el flujo natural de los orgones
en el cuerpo humano y las enfermedades físicas y psicológicas. Desarrolló una
metodología psicoterapéutica psicoanalítica conjugada con ejercicios
posturales para desbloquear el flujo de los orgones,
logrando así sanar física, mental y emocionalmente a sus pacientes.
Uno de los
estudios más exhaustivos de la fenomenología del campo bioplásmico
es, sin duda, el del ingeniero ruso Simeón Davidovich
Kirlian, y su esposa Valentina, que comenzaron en
1939 por medio de un dispositivo de su invención llamado “Cámara Kirlian” o también “Efluviómetro
Electroplasmático”. El aparato es más bien un
generador de radiofrecuencias, de energía eléctrica de alto potencial, alta
frecuencia y muy baja intensidad. Las imágenes obtenidas por medio de la
cámara Kirlian presentaban una luminosidad
cambiante de color azul celeste emitida por las puntas de los dedos como
diminutos y pequeños "rayos" de luz partiesen de los dedos, con
colores extraños. Además se tomaron placas fotográficas, revelándose formas y
colores que el ojo humano no había percibido. Los colores variaban en
distintas personas y aún en la misma persona, en diferentes circunstancias.
Los registros efectuados con el proceso Kirlian
muestran:
1.- Una
zona externa, principalmente formada por radiaciones filiformes, de
agrupación, formación y direccionalidad variables,
dependiendo del estado del individuo o espécimen.
2.- Una
zona central, en que se pueden observar una serie de estructuras complejas y
variables, relacionadas con la frecuencia de resonancia propia del individuo
o espécimen.
3.- Una
zona interna que contacta con el elctrodo de la
cámara y donde se observan marcadamente los fenómenos de coloración del aura Kirlian.
Después
encontramos a los doctores George De la Warr y Ruth Drown a mediados
del siglo XX construyendo instrumentos de detección de las radiaciones
emanadas por los tejidos vivos, dispositivos con los cuales obtenían imágenes
fotográficas del Campo Energético Humano, imágenes con las que podían
detectar y diagnosticar formaciones internas de enfermedades en el tejido
vivo.
A fines de
la década de los 60, la Dra. Valorie Hunt de la UCLA, empezó a medir el campo bioplásmico de la gente, ella lo llama bioenergía humana, y encontró que contiene información
relacionada con las condiciones y enfermedades fisiológicas, emocionales y
del nivel consciente de una persona. En 1988, la Dra. Hunt
publicó los resultados de la investigación llamada “A Study
of Structural Neuromuscular Energy Field and Emocional Approches”, con la cual descubrió el que existen señales
de bajo milivoltaje emitidas por el cuerpo humano
durante sesiones de tratamiento bioenergético de masaje profundo. Estas
señales eléctricas fueron analizadas para encontrar pautas descriptivas,
hallándose por métodos de Fourier ciertas precisas correlaciones entre espectros de
frecuencia eléctrica y espectros de color visual. Se constató el que las
diversas áreas estructurales del campo energético humano son descriptibles de
acuerdo a los modelos provistos por la literatura metafísica. Se observaron
vórtices de energía sobre puntos precisos, con la forma, frecuencia,
tamaño y dinámicas internas.
Otra
investigación la cual demostró en 1972 por los científicos rusos Kasneceev, Sciurin y Michailiva que existe una matriz coherente de energía
emanada por los tejidos vivos, detectable como ondas electromagnéticas,
matriz energética que posee una configuración bioinformática.
Durante la
década de los 80’s del pasado siglo, el Dr. Shafica
Karagulla analizó las observaciones llevadas a cabo
por individuos capaces de percibir directamente este campo de energía sutil y
etérea que forma una matriz de energía vital, encontrando que estas personas
facultadas para “ver” esta energía la describen como una trama destellante de
rayos luminosos que ínterpenetran el cuerpo físico
denso. Así, ante estos estudios arriba mencionados, podemos afirmar que esta
matriz energética es la pauta básica en la que cobra forma y está anclada la
materia física tisular. Los tejidos sólo existen como tales merced a este
campo vital que los sustenta.
Luego, las
investigaciones llevadas durante la década de los 1980’s a cabo por la Dra.
Dora Kunz le
permitieron demostrar que encontró que el campo vital humano cuando está
sano, posee un ritmo autónomo natural en su interior. Además encontró que
cada órgano del cuerpo tiene su ritmo energético correspondiente en la matriz
del campo de energía vital. Ella determinó que los distintos ritmos
interactúan a modo de expresar un complejo y armonioso proceso de
transferencia, así, cuando el cuerpo está saludable, estos ritmos se
transfieren de un órgano a otro de una manera muy fácil. También descubrió
que en un estado patológico, los ritmos se encuentran cambiados, fuera de sus
frecuencias correctas. Así, en un estado de salud, existe una equiparación de
la impedancia entre los tejidos adyacentes, pero en un estado de enfermedad,
existe una falta de equiparación en la impedancia intrínseca a los tejidos.
De tal manera, al existir una equiparación de la impedancia tisular, la
energía fluye fácilmente por todo el tejido. La enfermedad bloquea el libre
flujo de la energía orgánica.
También,
durante la década de los años 80’s del siglo pasado, los hallazgos de los
Drs. Barbara Brennan,
Richard Dobrin y John Pierrakos apuntaron hacia el hecho de que el cuerpo
humano emana una radiación de 350 nanómetros.
En el año
de 1985, los descubrimientos llevados a cabo por el Dr. William Eidson de la Universidad Drexel
muestran que era posible obtener una manipulación voluntaria del campo
energético vital de una mujer, la Sra. Karen Gestla,
manipulación que dirigida permitía alterar el flujo de un láser de 2 milivatios, atenuándolo o desviándolo.
El Dr. Zheng Rongliang, de la
Universidad de Lanzhou, de la República Popular
China, logró medir le energía irradiada por el cuerpo humano, obteniendo esto
por medio de un dispositivo foto-bio-electrónico,
encontrando una emanación de luz de baja intensidad que rodea casi de forma
homogénea al mismo.
Durante la
década de los años 90’s, al final del siglo XX, en el Instituto Nuclear
Atómico de la Academia Sínica, en Shanghai, se
llevaron a cabo estudios de las emanaciones de energía vital humana,
encontrándose tiene una expresión sónica de muy baja frecuencia, siendo ésta
una onda portadora de fluctuaciones de baja frecuencia. Además se observó la
presencia de unas micropartículas de energía, con
un diámetro de aprox. 60 micras y una velocidad en el rango de los 20 a los
50 cm / seg.
Posteriormente,
ya en 1996, el físico ruso Konstantin Korotkov -catedrático de la Universidad de San
Petersburgo- inventaría un aparato que le permitió enviar las imágenes Kirlian al ordenador y analizarlas con modernos
procesadores. Un paso fundamental porque posibilitaba estudiar el efecto Kirlian de forma reproducible en laboratorio, atendiendo
las condiciones que la ciencia moderna exige que no varíen las condiciones
del experimento. A partir de ese momento, Korotkov
desplegó una intensa labor y formó un equipo interdisciplinario compuesto por
físicos, médicos, biólogos, psicólogos e informáticos para investigar el
fenómeno Kirlian y, por tanto, la información
existente en el campo de energía humano. Korotkov,
junto al alemán Mandel, harían entonces un
descubrimiento fundamental: que en los diez dedos de las manos está contenida
la información holográfica (total) del cuerpo así como de aspectos de la
psique humana.
Después de
60 años Rusia reconoció oficialmente la Kirliangrafía
en Diciembre de 1999, como la técnica mediante la cual se obtiene el efluviograma, o sea, la plasmación de la energía bioplasmática.
En Julio
del 2000, los físicos rusos Valery Anoufriev y su
esposa Iliana Anoufrieva
del Instituto de Física de Metales de la Academia Rusa de Ciencias, y
colaborando para el Centro de los Urales para la
Energía y el Medio, han logrado captar radiaciones energéticas del aura
humana de sujetos, a los que se les pidió concentrarse en pensamientos
emocionalmente enfocados. Este grupo de científicos utilizó equipos Kirlian computarizados. Ellos nombraron a su
investigación “Estudio de la energía física humana mediante el método de
concentración Psicoemocional”.
Una más reciente investigación, de
2002, es la desarrollada por el médico australiano Tom
Chalko -de la Universidad de Melbourne- el cual ha
estudiado el efecto de los colores del entorno el campo bioenergético y, por
tanto, en la salud, por medio de analizar el aura a través del método de Fotografía Kirlian
Computarizada.
Informa desde México: Ana Luisa Cid
Fecha de publicación: Enero 20, 2006
Fuente: Lic. Jorge Guerrero de la Torre
Crédito de fotogramas: José Alonso
Herrera
Fotografías del Lic. Guerrero:
Emilio Cetz