Capitán Antonio Herce, piloto de Aeroméxico
“Cuando cruzó el avión vimos los objetos a un lado de su ala derecha, eran dos esferas que cambiaban de color. Había luz de día, la visibilidad era muy buena, sin nubes”, afirma el experimentado piloto.
También hablamos del caso de Rafael Pacheco.
Testimonio del capitán Antonio Herce Vigil
“Salimos de Tijuana en la tarde, hacia México, en lo que creíamos iba a ser un vuelo normal. Despegamos de Tijuana. Al nivelar nuestro avión a la altitud de crucero, y cambiar la frecuencia de radio con Centro Mazatlán, escuchamos a otro avión de la compañía informándole que tenía dos objetos del lado derecho y que se le habían pegado desde que pasaron Hermosillo. Al escuchar la llamada del otro avión reconocí la voz del capitán Alberto, y le pedí al capitán de mi vuelo permiso para preguntarle por radio qué era lo que estaba pasando. Al darme autorización me comuniqué con él y le dije: Estamos cerca, prende tus luces para que te veamos. Yo me paré atrás del asiento del capitán para tener mejor visión. Cuando cruzó el avión vimos a los dos objetos, a un lado de su ala, eran dos esferas con apariencia metálica que cambiaban de color. Pasaron algunos meses y me encontré con el capitán Alberto, le pregunté sobre la experiencia de ese vuelo. Me la repitió tal cual y me dijo que le informó a los pasajeros de lo que estaba sucediendo. Al aterrizar en Tijuana algunos de ellos le dieron sus datos por si necesitaba testigos. Pasaron algunos años y el capitán Alberto se jubiló. Lo he vuelto a ver, pero él ya no quiere hablar de esto, hasta me pidió que no revelara su apellido… Actualmente soy piloto de Aeroméxico, a partir de 1985 ascendí como primer oficial del avión MD-80. A la par de mi profesión investigo el fenómeno ovni, he asistido a cursos y conferencias en México y en Estados Unidos”.
Programa La Sobremesa
Rafael Pacheco, ¿piloto hipnotizado por extraterrestres?
La mañana del 21 de junio de 1976, Rafael Pacheco, estudiante de la Escuela de Aviación México, debía realizar un vuelo local a Chimalhuacán (en Texcoco). “Al salir de una nube sentí mucho sueño, no recuerdo nada más”, declaró el joven de 23 años, quien sorpresivamente apareció en Acapulco. Durante más de 40 minutos emitió un mensaje: “La voz que les habla es de otro planeta, vengo en son de paz, no quiero perjudicar al piloto ni a ninguna otra persona”. Según investigaciones de ese tiempo, el caso fue real. Tal parece que utilizaron su voz como un medio de comunicación.










